Hitler parte 1 Experiencia de vida en la tierra (6/24)

 

Como veo a los sistemas y a los demonios

Era muy joven, no recuerdo exactamente cuántos años tenía. Siempre fui muy enfermizo e insano. Jamás hubo un momento de mi vida que entendiera la salud ó lo que significa ser saludable. Aunque he tratado d alimentarme con comida saludable – siguiendo el razonamiento que si comía saludablemente. Posiblemente mi cuerpo se acostumbraría y entendería la salud.

No era un niño normal; me definí a mi mismo como un ser extraño que no pertenecía a este mundo. Se sentía como si estuviera dentro de este cuerpo, en este mundo, aunque también incompleto al mismo tiempo. Estaba dentro de algo en este mundo, dentro de este cuerpo, dentro de este mundo. Yo era más un observador que un participante.

Hasta cuando estaba en los “buenos” días como los llamaba mi madre, para que yo fuera capaz de levantarme fuera de la cama, iría por interminable caminos del lugar que solía llamar hogar. Sin embargo, hogar, como muchas palabra no tenían sentido para mí. Me experimentaba como una redonda fuerza vital. Caminando alrededor en una pintura. Todo eran pinturas, como en los libros ilustrado que solía leer.

¿Qué es hogar, me preguntaba? ¿Podría ser acaso solo una pintura, estoy viviendo en este libro de imágenes? Así que muchas veces cuando era niño pensaba que estaba atrapado en la ilusión de un sueño e intente hacerme despertarme. Un sueño dentro de un sueño. Mis preguntas empezaron con la palabra hogar, una de las primeras palabras que mi madre trato de enseñarme. Ella tomo un libro de imágenes; estábamos sentados enfrente de una calurosa y confortable fuego. Disfrutaba del calor al estar sentado cerca de la chimenea con el mayor fuego posible. El crujir de la madera, las chispas del carbón y los colores del fuego, traía una cierta sensación de calma y paz sobre mí y yo era capaz de mirar fijamente al fuego por horas y horas. Observando, convirtiéndome en las flamas, los diferentes colores y movimientos y el calor y pronto se volvió uno de mis pasatiempos favoritos. Ella colocaba el libro en mi regazo y me colocaba entre sus piernas, mi cabeza descansando en su pecho, su suave y largo cabello, tocando mi hombro y sus suaves y delicadas manos abriendo el libro. Esto fue uno de mis momentos preferidos en el mundo cuando era niño.

Solo aquí, a buen cuidado de la posición protectora de mi madre, frente al calor, ardiente fuego fue donde la primera imagen de una casa cautivo mi ojo. Una que se veía casi idéntica como en la que yo vivía.

Mi madre señalo la imagen de la casa y dijo hogar, yo entonces repetiría después de ella, frunciendo el seño de una forma muy especifica. Estaba confundido. Aquí hay una imagen de una casa en un libro, en un pedazo de papel, y yo vivía en esa imagen. Empecé a preguntarme. ¿Fue la imagen primero dibujada y después vino a la vida, o fue primero la casa en la que vivo y después se hizo un dibujo de ella?

Me experimentaba a mi mismo siendo una imagen dentro de una imagen y yo hice de este mundo en el que vivo, tridimensional. Yo fui el que hizo posible que este mundo existiera. Tome muchos libros de imágenes y caminaba con ellos y encontraba que todo lo que estaba a mi alrededor siempre estaba en un libro y con el libro venia una palabra. Observaba, miraba y veía las palabras y las imágenes mientras caminaba por los senderos. La palabra y la imagen de por ejemplo un árbol en el libro de imágenes estaría justo en frente de mi – vivo, la palabra: “árbol”, seria hablada por mí.  Lleve la comprensión mas allá, a través de preguntarme como y que hace que esta imagen este viva. Si la imagen era primera y la imagen “cobraba – vida” ¿Cómo es posible y cómo funcionaba? ¿Soy acaso yo quien le ha dado vida a esta imagen, para que así pueda vivir en este mundo de imágenes? Debe serlo. Yo me confirme a mi mismo que yo estaba haciendo este mundo de imágenes cobrar vida, tenía sentido para mí. Tenía sentido desde como experimentaba siendo una esférica fuerza de vida caminando en una imagen. Todo lo que tenía que hacer ahora era encontrar exactamente cómo funcionaba.

Este entendimiento era todo lo que tenia para trabajar por algún tiempo – la exacta cantidad no lo puedo decir. No encontré la respuesta a mi pregunta, hasta que fui introducido a las palabras escritas de Dios.

Fui capaz de leer una vez que desarrolle la suficiente confianza de agarrar un libro y expandir mis habilidades para leer. Nunca excedí en aplicaciones como los niños normales de mi edad ya dominaban. Yo era silencioso, observaba, me rascaba con mis propias uñas, enrolado en la imagen del mundo alrededor de mi.

Me pregunte algunas veces si acaso los arboles, las casas, los animales, los edificios, la comida, la ropa, sillas, mesas e incluso el agua tienen algún tipo o alguna forma de fuerza vital dentro de ellos, justo como yo que hace que tengan vida. Estoy “vivo”- la imagen de mi cuerpo, la que he visto también en libros con la palabra: cuerpo, escrito debajo de ello, me sostiene y me necesita para ser capaz de moverse.

Muevo mi cuerpo, le digo a mi cuerpo que mueva mis piernas, mi cabeza y mis dedos de la mano y mis dedos del pie. Seguramente lo mismo debe de ser para todo lo que está alrededor de mi y que esta “vivo”. Como he aprendido en las historias de dios, nosotros vamos al cielo cuando morimos esto es si soy propiamente educado de niño como mi madre se ha dedicado a hacerlo, y cuando no hay más fuerza vital de lo que era yo para respirar vida dentro de esa imagen de cuerpo.

Nunca me sentí siendo parte de esta imagen de mundo, y no pude evitar imaginarme si la fuerza de vida que está dentro de todas las cosas existe como imagen viviente dentro esta imagen de mundo, soy también yo. Lo que soy en una ilusión, en un sueño y no puedo evitar preguntarme si esta fuerza de vida que esta dentro de mí existe como una imagen viva, dentro de imagen del mundo que también soy yo. Lo que soy en una ilusión, un sueño, el cual cree y parece que no puedo despertarme de él, no importa lo mucho que trate. Justo como hago en mi sueño donde creó un mundo diferente en el cual hablo y camino con muchos otros seres que no he conocido aun. Mi favorito es cuando estoy corriendo en campos interminables de verde pasto, comiendo tantos dulces como me plazca, con muchos otros niños de mi edad sin importarnos el mundo y disfrutando mi sola presencia. Donde todos están sonriendo y riendo todo el tiempo, el sol brillando fuertemente, calentando nuestros cuerpos bailando en derredor de flores, trepando arboles. Yo creando exactamente el mundo donde cualquier niño pequeño preferiría existir, estoy seguro, soy libre en este mundo continuamente lo deseo para mí.

Estoy ahora en un mundo donde me veo forzado a aprender lo que se me demanda de conocimiento importante, a ir a la escuela,  o no permitirme  comer lo que yo quería, era constantemente enfermizo y lo único que quería era ir a dormir todo el día cuando a veces me iba a la cama con el estómago gruñendo por más comida. Donde las familias luchan por sobrevivir debido a la falta de ingresos, dinero y donde no hay suficiente para todos. Los días de dureza, lucha y supervivencia se han vuelto claros para mi desde niño, debía levantarme en este mundo y comprender las palabras y las relaciones a través de la comunicación.

No disfrutaba de mi propia presencia y me preguntaba ¿por qué estoy tan enfermo? ¿Por qué es necesario?  ¿Por qué no soy igual a todos los niños de mi edad, luego argumenté de una forma diferente la posibilidad de que todo lo que existe y está “vivo” aquí como imágenes, siendo yo como la fuerza de vida que me permitía darles vida en esta auto creada ilusión de mundo de ensueño. Aunque había algunas cosas aquí que no habría colocado y no podía encontrarlas existiendo dentro de mí.

Lo que me dejo perplejo extensamente fue por ejemplo la enfermedad día a día, luchando por dinero o por conseguir comida para la mesa, la mirada de preocupación de mi madre, yendo de mano a mano en una constante fatiga y no pudiendo dormir, la causa por la que ella rezaba tanto por mí, por mi familia y por el resto del mundo. Mi madre pidiendo continuamente algo que nos apoyara para no tener que vivir con tanta dificultad día a día, porque cada minuto y cada segundo de cada día ella lo experimentaba como una absoluta y desgastante lucha.

Todo esto haciéndome preguntarme por que estaba  aquí en este mundo de imágenes sin sentido, que está lleno de tristeza, miedo, preocupación, enojo controlado y donde tales sentimientos y emociones venían y no podía entender. Todo lo que experimentaba era Yo, siendo esta esencia vital dentro de mí y posiblemente de todo lo demás alrededor de mí. Lo que de nuevo no tenía sentido para mí, lo que creía que causaba la mayor parte de los dolores de cabeza en mi  es que no podía ver la esencia de vida en los seres a mi alrededor, el primer signo de ello era la aplicación de mi madre, porque la fuerza de vida en los seres a mi alrededor era expresada en una forma muy distinta a como yo la experimentaba dentro de mí.

Se volvió claro para mí que nadie estaba experimentando lo que yo experimentaba dentro de mí, está viva imagen de existencia ensoñada y la fuerza de vida. Me experimentaba siendo muy silencioso dentro de mí mismo, siempre, nunca pensaba  en realidad, observaba, miraba y veía. No tenía pensamientos como la gente normal tiene – yo miraba, veía y observaba a mi mismo al mundo a mí alrededor. La enfermedad dentro de mi no parecía encajar con aquello que experimentaba dentro de mí, necesitaba encontrar respuestas y nadie a mi alrededor, de alguna forma sabía lo que se me iba a dar como una respuesta satisfactoria provista con la suficiente información para extinguir el fuego de mi curiosidad previamente encendido en mi. Nadie parecía ver el mundo que los rodeaba – no como yo en esos momentos que me experimentaba entre ellos.
Decidí voltearme al dios al cual mi madre le rezaba. La mayor parte de nuestras vidas ella le rezaba a este dios pero nada cambiaba, solo empeoraba y yo podía ver a la gente a mí alrededor, en su comportamiento, el modo en que se comportaban, la forma en la que se presentaban a ellos mismos y especialmente en sus ojos. Podía darme cuenta de muchas cosas en las personas mayores con tan solo verlos a los ojos. Sus ojos me lo decían todo. Sus ojos eran como puertas y yo podía ver dentro de ellos y ver quiénes eran, ¿quién era la fuerza de vida trayendo vida a esta imagen del cuerpo?

Lo que me interesaba es que no podía encontrar a nadie como yo, nadie que fuera libre, quien deseara reír y jugar y sonreír todo el tiempo, eso solo si hubiese podido haberlo hecho.

La fuerza de vida que notaba dentro de los seres, era solo de aquellos que tenían dolor, lamentos, tristeza, enojo-no podía haber amor, goce, felicidad, calma y paz. Ni siquiera en mi madre. Mi madre regularmente decía las palabras “te amo”, sin embargo no significaban nada para mi, estaban tan vacías, sin vida y le pregunte una tarde: ¿Por qué dice que me ama, cuando no hay amor dentro de ella y ella no conoce del amor de ninguna forma, ella se ah olvidado del amor, cuando lo único que queda en ella von preocupaciones y miedos?

Ella me abofeteo en la cara y me di cuenta que abrí un monstro dentro de ella; un demonio que venía dentro de ella y la consumía. Poseyó completamente su cuerpo y sus ojos se volvieron los de esa criatura, rojos como el fuego, quemándose. Se levanto con ira como agua hirviendo y ante más se enojaba, más poderoso y extenso crecía la fuerza y el poder de la criatura.

Esta no era mi madre. Ella gritó: “hijo ingrato, te eh dado una cama caliente para dormir,  te eh dado educación  y comida en la mesa,  ¿Cómo puedes decir que no te amo cuando te proveo de todo lo que necesitas?  ”  Permanecí callado, espere a que la bestia dentro de mi madre disminuyera como el enojo disminuyó y ella se calmara.
Mi madre no sabía de esta bestia viviendo y creciendo en ella como si su escondite y su comida fueran mi madre, la manera en que ella se sentía y expresaba emociones. No me atrevía a hablar cuando mi madre gritaba, esta fue la primera vez que yo veía esto y la primera vez que ella me gritaba en  toda mi vida de estar con ella.  Yo no quería que esta criatura hiriera a mi madre, porque durante este evento, podía verla ahí, profundamente escondida detrás de esta criatura, como siendo cautiva. Inconsciente de sí misma, olvidada de su existencia en un profundo trance, durmiendo. La bestia era como un oso en una cueva y la fuerza vital mí madre  estaba cautiva al usar su cuerpo como su casa y a ella como fuerza de vida para alimentarse y sostenerse:
alimentándose de aquello a lo que la fuerza de vida le da daba poder, uno  siendo el enojo.  El enojo no era parte de la fuerza vital de quien ella es; el enojo era de la criatura que residía en ella. El enojo de la bestia, la cosa, la criatura, fusionada con la fuerza vital de mi madre y generando más enojo a través de ello para así alimentarse, usando aquello que le daba vida a la imagen de su cuerpo para darle sustento a su propia existencia. N o podía vivir sin la fuerza vital de otro. M i madre había sido poseída.
Esta cosa, esta bestia, esta criatura no era mi madre, sin sorpresa, era incapaz de decir te amo y entender el significado de la expresión, la verdad de las palabras. La criatura únicamente lo decía por que se suponía que lo hiciese, y aceptando las palabras que son requeridas para decírselas a otro-vacía,  huecas  y sin significado.

Todas las palabras de mi madre eran así, palabras vacías, llenas de nada, de lo que m e volví consiente hasta que crecí.  Ahora, esto,  esto no era mi madre  y jamás eh estado en la presencia de mi madre. No sabía quién era mi madre en realidad porque ella estaba en un profundo trance de olvido de su propia existencia. Ella estaba tranquilizada por esta bestia que había tomado su lugar en ese mundo.

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